Cazadores de Sombras Argentina
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 Habitación de Mía

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Clary Fray
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MensajeTema: Habitación de Mía   Jue Oct 06, 2011 7:16 pm

4

Luego de pasar por la biblioteca conocer a todos los integrantes nuevos me fui para mi habitación a buscar un par de cosas que había dejado antes de salir para la biblioteca. Agarre mi mochila un par de cuchillos serafín que puse en mi cinturon de batalla y mi daga que coloque en mi pierna como siempre. Fui hasta el espejo de mi comoda y retoque un poco mi maquillaje, esta bien que me importaba una mierda todo lo que sucedia pero si habia algo que me importaba era mi imagen y que mi largo cabello castaño estuviera peinado y liso era fundamental, así que me puse mi típico labial rojo retoque el delineador y arquee mis pestañas, el pelo seguia tal como lo había dejado, así que ni me preocupe.

Alguien toco la puerta de mi cuarto, deje el delineador en la comoda y dije: -Si eres el molesto de James vete. La puerta de mi habitación se abrió y el molesto de James entro al cuarto, sonriendo como siempre con esa sonrisa que tanto odiaba. Revolee los ojos.

-¿Qué quieres? Ya estaba por salir. Dije indignada
-Cambio de planes, tenemos que ir a Pandemonium así que vistete como una puta adolescente, aunque muy lejos no estas de serlo. Dijo mirandome de arriba abajo.
-Eres un idiota ¿sabes? nadie nos vera con el glammour, ¿Porque a Pandemonium? Dije mirandome en el espejo de nuevo
-Porque se comenta que hay demonios que hipnotizan a niñas como tu y las violan. Dijo abriendo mi armario
-Yo no soy una niña tengo 16 años, y deja de chusmear mis cosas. Dije cerrando el armario quedando mi cara a pocos metros de la suya
-Si eres una niña Mía, una niña insolente. Dijo pellizcando mi mejilla.
-Vete de aquí si no quieres que te meta una flecha en el culo. Dije empujandolo fuera del cuarto.
-Te esperare abajo junto a los demás. Dijo , el chico dejo mi cuarto. Breena al segundo aparecio en el umbral de mi puerta.

-Hey ¿que tal? ¿Necesitas algo? Dije mirandome en el espejo
-Solo necesito saber donde esta el deposito de armas.... ya sabes no eh traido armas de Londres.. solo mi latigo. Dijo
-A si no hay problema ¿Ya estas lista? .
-Si, ya estoy lista. Dijo mordiendose el labio
-Bueno pasaremos por allí antes de juntarnos con los demás. Dije tomando mi campera de cuero negra que estaba en la silla.
-¿No te cambiaras? . Pregunto curiosa
-Me da igual lo que el pesado de James me diga. Reí y vi como Breena me devolvia la sonrisa. -Vamos. Dije y juntas salimos de la habitación




El relato continua en "Una noche de demonios en la seccion Pandemonium"
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Clary Fray
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MensajeTema: Re: Habitación de Mía   Lun Dic 05, 2011 5:17 pm

36

"La pequeña Mía corría por una hermosa pradera verde detrás de la inmensa casa de campo de la familia Liam llevaba un vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas, la niña sonreía pues le encantaba sentir el pasto debajo de sus piecitos descalzos. Estaba persiguiendo a una mariposa color rosa que volaba y volaba de flor en flor, y cada vez que iba a "atraparla" la mariposa volaba a otra flor haciendo que la niña se alejara más y más de la casa de campo. El cielo estaba despejado pero unos nubarrones negros se acercaban más y más a la posición de la niña. Cuando la pequeña Mía se quiso dar cuenta estaba muy lejos de la casa y la mariposa se había volado dejándola sola en un sitio oscuro y aterrador. Una gran tormenta se desato y la tierra tembló y de ella salieron grandes demonios aterradores, la niña chillo y empezó a correr con todas sus fuerzas pero uno de los demonios la agarro del pie y la arrastro a las profundidades del infierno, donde sus gritos no iban a servir de nada porque nadie la oiría jamás .... La última imagen que Mía tuvo de su sueño fueron los grandes ojos rojos del demonio que la arrastro al infierno, la chica estaba agitada y toda sudada debido a la pesadilla. Tenía lágrimas en la cara y eso significaba que había estado llorando. Alguien golpeo la puerta tan fuerte que Mía se termino de despabilar

-Mía por enésima vez ábreme la puerta o la derrumbare, te eh escuchado gritar. Gruño James. Mía se levanto de la cama fue hasta su espejo y se recogió el pelo en una colita alta, antes de abrirle le puerta al pesado de su amigo James.
-¿Qué quieres?. Dijo Mía abriendo la puerta
-¿Estás bien? . Pregunto agarrándola de la cara. Mía se soltó y sonrió burlona
-Sí, estoy bien estaba teniendo un sueño subidito de tono y lo arruinaste. Mintió lo único que le faltaba era contarle que había vuelto a soñar ese sueño horroroso donde ella era apenas una niña. No era la primera vez que lo soñaba, pero cada vez que lo soñaba lloraba y pataleaba.
-¿Por eso estas toda sudada? Arqueo las cejas -Supongo que diuj... no sabía que las chicas también tenían sueños mojados. Agrego haciendo una gran sonrisa arrogante de esas que a Mía tanto le gustaban.
-No fue un sueño mojado idiota, y más vale que hayas venido por algo importante porque si no ya te podrías ir retirando, ver tu cara de idiota a esta hora de la mañana es demasiado. Se cruzo de brazos
-Es importante, así que báñate cámbiate y ven al escritorio de Nathen.
-¿Paso algo grave? Mía dejo los brazos a los costados y lo miro inquieta
-Los padres de Breena han muerto Mía... creo que tendremos que hacer un viaje a Londres. Dijo apenado recordando a sus propios padres.
-Santa Mierda!! el baño puede esperar ¿Donde está ella? Mía se desespero y apeno, pobre chica penso Mía era evidente que estaba sufriendo incluso cuando sus padres seguían vivos, pero al menos había tenido una esperanza, ahora ni eso y para colmo estaba todo este rollo de los elegidos.
-En el escritorio de Nathen. Respondió James.
Mía agarro un abrigo y salió corriendo en pijama para el escritorio de Nathen apenas entro fue directo a darle un gran abrazo a Breena la cual se sorprendió tanto por tal muestra de cariño que se apretó a Mía y lloro junto a ella como si fueran dos mejores amigas.


El relato sigue en Biblioteca - Escritorio de Nathen Liam

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Isabelle Lightwood
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MensajeTema: Re: Habitación de Mía   Mar Ene 17, 2012 11:51 pm

42

Todos seguían contemplando el cuerpo paralizado de Mía, cuando Nathen y Ciro se acercaron a los seis nephilims, seguidos por una docena de cazadores de sombras. Mucho ya no iban a poder hacer, porque el demonio se había ido, pero por lo menos comenzaron a borrar los recuerdos de lo sucedido a todos los mundanos que se encontraban cerca.
-Gracias por avisarnos, Emma- El hombre puso una mano en el hombro de la muchacha, que había producido la señal de fuego, luego de que el demonio se tragara a Pam, para que vinieran.
Nathen miró a Mason, quien tenía los ojos llenos de lágrimas.
-Haremos todo lo posible para encontrarla, no te preocupes- Largó un suspiro prolongado y fue ahí cuando vio como Mía yacía sobre los brazos de James.
-¡Mía!- Gritó, corriendo hacia ella y arrodillándose junto a su cuerpo. -¡Mía!- Tomó sus brazos y comenzó a zarandearla. – ¡Esta paralizada!
-Si, fue el demonio. Se puede curar, ¿Cierto?- Preguntó Breena, totalmente preocupada. Sabía que si la llevaban al instituto en pocos minutos volvería a ser la misma Mía de antes, pero aún así tenía miedo, miedo de que otra persona se vaya de su vida, otra vez.
-Claro que si, pero hay que llevarla de inmediato al santuario. Cuanto más tiempo lleve paralizada más horas serán las que tardará en recuperarse.
-Lleva nada más dos minutos- Murmuró James, acercando más a su pecho el rostro de su amiga.
-Dos minutos y todo lo que se tarde en regresar el instituto. James, llévala hacia el coche. Breena, Dacon, Mason y Emma, vayan ustedes también…
-¿Y tú qué? ¿Quién la va a curar?- Habló Dacon, mientras Stark alzaba a Mía, como si fuera una pluma.
-Yo voy a decirle a Ciro que tengo que irme y que después vuelva al instituto junto con los otros cazadores cuando terminen con los mundanos. No voy a tardar, pero ustedes métanse en el auto, ahora.
James se sentó en el asiento delantero, con Mía en brazos. Breena fue la segunda en entrar al coche, posicionándose en el lado de la ventanilla. Dacon, Emma y Mason la siguieron y por último entró Nathen, como conductor.
Llegaron al instituto más rápido que de costumbre y, a penas la chica salió del automóvil, le tomó la mano con fuerza a su amiga, susurrándole que todo iba a ir bien.
-Llévala hasta su cuarto- Le ordenó el mentor a James.

Todos subieron al unísono, detrás del chico y se adentraron en el cuarto de la muchacha.
James la recostó sobre su cama y no fue mucho el tiempo que tardó Nathen en aparecer con el líquido que la sacaría de la parálisis.
-Necesito que alguien le de beber el líquido mientras yo le hago una runa para completar la curación.
-Yo lo haré- Masculló James, apoderándose del pequeño frasco con algo que parecía agua violeta. Pasó el brazo por detrás de la nuca de Mía y levantó su cabeza para que pudiera sorber la sustancia, mientras su tío dibujaba en la mano de la chica una extraña runa que ninguno de los jóvenes había visto antes.
-Bien, eso es todo. Necesito que por favor la dejen sola por un rato, en minutos ya va a estar bien. Si quieren pueden esperar en la puerta, yo haré eso.
Salieron de la habitación inmediatamente cuando su mentor dejó de hablar y Nathen los siguió cerrando la puerta tras él.
Breena se sentó en el piso, un poco más tranquila de lo que estaba antes, y dejó reposar su cabeza en el hombro de Dacon, que estaba sentado a su lado. Mason y Emma se quedaron parados en la pared de enfrente, Nathen estaba apoyado contra la puerta, viendo como pasaban los minutos en su reloj y James deambulaba de lado a lado en el pasillo, como si así la espera se hiciera más corta.
Después de que la expectativa pareciera haber durado horas se escuchó un leve gritito ahogado, que provenía de la pieza de Mía.
-Fin de la espera- Dijo Nathen, adentrándose en el cuarto. Breena entró casi corriendo y se puso al costado de Mía, quien miraba a un punto fijo, sin mover ni una sola parte de su cuerpo.
-¿Dónde está el efecto del antídoto?- Preguntó Emma, sonando más alarmada de lo que se veía.
Dacon chasqueó los dedos frente a los ojos de Mía y esta solamente entreabrió la boca para decir algo que nadie pudo entender.
-¿Eh? Ya te puedes mover, Mía, vamos, di algo que todos entiendan- Dacon estaba a punto de insistir otra vez, le impacientaba verla tan callada a su amiga, y más sabiendo lo charlatana e inquieta que era Mía. Pero no pudo.
-Qué me dejen sola, por favor, váyanse- Su voz tembló como nunca antes lo había hecho.
-Mimi…- Susurró atónito James.
-Por favor, James…
-Mía, Mía, escúchame, ¿Qué tienes? ¿Qué sientes?- Mía puso la vista en Breena, quien había proferido esas dos últimas preguntas. Sus ojos estaban vidriosos.
-Tengo miedo, Breena...- Sollozó.
-¿Miedo?
-¿Qué tal si vuelve otra vez a…? No sabes lo horrible que fue, yo…- Unas lágrimas cayeron por su rostro. –Sentía manos agarrándome por todo el cuerpo, haciendo imposible cualquier movimiento. Me sentí desesperada, quería hablar y no podía, era como si fuera prisionera en mi propio cuerpo… Tengo miedo.
Breena se sentó junto a ella, y le tomó la mano como había hecho antes, cuando estaba paralizada.
-No puedes tener miedo, eres Mía Liam, por el amor del cielo. Pasaste millones de cosas horrendas y ¿esto no lo vas a poder superar? Ya estas aquí, hablándonos, moviéndote, no tienes por qué temer. La próxima vez que un demonio quiera paralizarte le clavas una fleche entre sus ojos- Mía sonrió a causa del comentario de su amiga.
-¿Ves? No tienes porque temer. Si le das importancia es peor. Ya pasó, ya esta.
Mía asintió frenéticamente, secándose las lágrimas con el dorso de su muñeca.
-Igual creo que lo mejor es dejarla sola, así descansa un poco- Nathen miró a su sobrina y le guiñó un ojo. –Vamos todos afuera ¡ya, ya, ya!
Emma, Mason, Dacon, James y Breena salieron del cuarto para dirigirse directamente a los suyos. Pero Breena pudo escuchar como Nathen le ordenaba a James que se quedara haciéndole compañía a Mía y él aceptó de inmediato.
Breena caminaba a su cuarto cuando Dacon se acercó y comenzó a caminar junto a ella. Y cuando también, esa voz tan familiar y horripilante empezó a hablarle en la mente:
“Ella… ella le esta haciendo buena compañía a tu hermano, pequeña intrusa…”
Se detuvo en medio del pasillo. Estaba a escasos centímetros de llegar a su habitación, cuando echó a correr hacia la biblioteca, en busca de Nathen.
Era el demonio de su familia quien le hablaba, el demonio que se llevo a Pam.

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"Aunque el comportamiento tradicional de una princesa no era lo que podía esperarse de Isabelle en absoluto. Ella, con su látigo, botas y cuchillos, haría pedazos a cualquiera que intentara encerrarla en lo alto de una torre, construiría un puente con los restos y se marcharía despreocupadamente hacia la libertad, sin siquiera despeinarse en ningún momento."


Última edición por Isabelle Lightwood el Sáb Feb 25, 2012 11:17 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Habitación de Mía   Miér Ene 18, 2012 11:21 pm

43

Todos salieron de la habitación de Mía menos James. La chica suspiro, lo que menos quería era darle la razón a James por no haber retrocedido cuando se lo había dicho. Si había algo que Mía odiaba era equivocarse y después tener que aceptarlo. El chico se sentó en su cama y la miro con esos ojos verdes llenos de dulzura, Mía se dio vuelta no quería ver esos ojos que la debilitaban con tan solo una mirada.
-Mimí... digo Mía... Suplico el muchacho
-Vete ya James quiero estar sola. Las palabras sonaron raras, como si realmente Mía no quisiera que el muchacho se fuera de allí.
-Al menos se que has vuelto a ser tu. Largo una carcajada irónica y le toco el hombro con la esperanza de que lo mirara a los ojos.
-¿Por qué dices eso?. El roce de James hizo que el corazón de Mía empezara a bombear con fuerza era el típico comportamiento que sufría su corazón cada vez que James la tocaba, ya estaba acostumbrada a que actuara así pero sin embargo la seguía inquietando, hasta su corazón había reaccionado de tal forma cuando ella se encontraba paralizada y asustada, pero en sus brazos se sintió cómoda y segura, como cuando eran niños y James la acunaba en sus brazos luego de una pesadilla.
-Porque tu humor de perros es reconocible a la distancia. La mano de James bajo de su hombro a su cabello largo y lacio. Mía se estremeció y para evitar rendirse ante él se digno a darse vuelta y enfrentarse a esos ojos verdes.
-Te dije que te vayas, si lo que quieres es que te dé la razón pues SI TUVISTE RAZÓN TENDRIAMOS QUE HABER RETROCEDIDO A TIEMPO. Grito y evito llorar. Pero el nudo que tenía en la garganta iba a ser difícil de ocultar.
-No pretendía que me dieras la razón, tu también estabas en lo cierto, siempre piensas en el bien de los demás... supongo que debo aprender un poco de tu compañerismo, porque yo únicamente pienso en tu seguridad. Las palabras salieron de la boca de James con total naturalidad, como si lo que hubiera dicho fuera algo normal cosa que para él sí lo era, Mía era una persona muy importante en su vida y actualmente era lo único que tenía, y no iba a soportar perderla así como así. Mía se quedo mirando sus ojos verdes sin saber que decir, no se esperaba que James le dijera eso ni tampoco sabía que lo que James realmente quería era mantenerla a salvo. –Se que te suena extraño…. Pero si mi misión siempre fue protegerte fui un idiota al hacer el que no te recordaba, cuando mi corazón y mi mente te recordaban cada día que pasaba lejos de ti, y cuando llegaste aquí fue como un baldazo de agua fría, era fácil mentir a la distancia pero no lo fue cuando te tuve aquí enfrente mío de nuevo y convertida en una mujer y una cazadora de sombras increíble, y créeme nunca subestime tu fuerza. El chico sonrió. Mía tenía los ojos llenos de lágrimas, ya no podría aguantarse las ganas de llorar y lo peor de todo es que no sabía si lloraba de tristeza o de emoción. Las palabras no le salían de la boca, no sabía que decirle, no sabía qué era lo que realmente sentía por él. Se acerco a el tanto que su aliento a menta le golpeaba en la cara, sentía que se le iba a salir el corazón del pecho cuando James le seco las lágrimas que se habían derramado de sus ojos
-Toc toc, lamento interrumpir, pero tenemos la misión de buscar a Pam, y creo que Breena sabe algo y no quiere decírmelo, necesito de su ayuda. Dacon interrumpió en la habitación. Mía se separo de James de un salto y juro escuchar como maldecía por lo bajo y fulminaba a Dacon con la mirada el cual sonreía burlón.
-Yo voy, Mía tú te quedas aquí descansando. James se despeino el cabello, gesto que hacía cuando se sentía realmente frustrado.
-Yo voy, ya me siento como nueva, y déjame de darme ordenes ¿Quieres?. La chica se paró de un salto y salió de la habitación casi corriendo dejando a los dos muchachos solos.
-La próxima ¿puedes esperar aunque sea 5 minutos? Farfullo James
-No fue mi intención amigo, no sabía que estaba a punto de morder el anzuelo. El chico sonrió burlón
-Ya, no te pases de vivo. Revoleo los ojos
-Conmigo no tardo tanto amigo. Dacon carcajeo y salió del cuarto dejando a un James solo y amargado.
-Contigo no fue ni nunca va a ser tan profundo como conmigo, porque yo la amo. Comento sabiendo que el chico no había escuchado palabra alguna.


El relato sigue en la Biblioteca - Escritorio de Nathen Liam


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