Cazadores de Sombras Argentina
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 Noche libre: Fiesta del brujo

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Isabelle Lightwood
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Nombre de personaje: Breena Rhowsen
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MensajeTema: Noche libre: Fiesta del brujo   Mar Nov 22, 2011 11:37 pm

25

Breena entró al departamento de Krew. Era una versión más sexual y divertida que Pandemónium. La música te retumbaba los oídos, las copas con bebidas exóticas andaban por todos lados y no faltaba esa esencia mágica, ese toque sobrenatural que los subterráneos le brindaban a la noche.
El grupo de nephilims se separó al instante de cruzar la puerta. Emma se fue embobada tras el brujo, con James pisando sus talones; Mía se aferró a Dacon y lo llevó a un lugar infestado de hadas, que, al parecer, eran conocidos de ellas. ¿Mía se aferró a Dacon? Un calor inundó el cuerpo de Breena, hasta que no tuvo más remedio de morderse la lengua y tratar de fingir que todo iba perfecto. Es decir, Dacon era su amigo, su mejor amigo, el chico en el que más confiaba, la persona que nunca dejó que ella bajara los brazos. Estaba bien que él hiciera nuevas amistades, sobretodo amistades tan… bueno, no, no le parecía correcto, en realidad si, pero… no soportaba la idea de verlo con otra chica, siempre fueron él y ella, solos. A parte, vamos, esas miradas que últimamente se estaban echando, el hecho de que se olvidara completamente de su herida mientras estaba con Mía en el invernadero (No es que ella no se sepa curar sola, lo cierto era que le encantaba que Dacon se preocupara por su estado. Además si, los había visto abrazados) y ahora, ni siquiera le dirigió la palabra en el viaje o cuando estaban esperando a Emma para irse. Siempre era Mía.
-¿Quieres ir por un trago?- Pam la sacó de sus pensamientos. Breena sonrió.
-Si, no me haría mal un poco de brebajes vampíricos. Soy una cazadora de sombras, pero la sangre mezclada con alcohol y un poco de esas chispas azules que los brujos le ponen a esa bebida saben muy bien.
-Opino lo mismo. Además oí que nada más es sangre de animal- Pam se encogió de hombros. –Creo que aunque fuera sangre humana la seguiría tomando.
-Toda la razón. Que rebeldes somos Pam- Breena rió y su compañera se unió a ella.
Se dirigieron hacia una barra llena de vasos muy extraños, con un líquido violeta, burbujeando chispas azules. Tomaron uno cada una y se sentaron en los sillones de cuero que dejaban ver a la perfección todo el panorama de la fiesta.

-Dime, ¿Cómo esta Mason?- Preguntó Breena sorbiendo de su mezcla.
-Durmiendo. La verdad me pareció verlo tan…
-¿Vampiro?
-No- Murmuró Pam cortante.
-Lo siento, no quise decirlo con intención- Tartamudeó Breena, impactada por ese “No” Tan rotundo y seco de Pam.
-No te preocupes. Emma también estaba rara cuando lo vio, ya sabes, creo que rogaba porque Mason no fuera un vampiro. Pero la verdad es que no lo es, lo noté demasiado normal. Demasiado calmado para ser él, para haber estado conviviendo tanto tiempo con los Hijos de la Noche.
-Quizás ahora que está contigo esté empezando a recuperarse de aquello.
-Es que, ¿Tú no lo viste cuando me habló en el Dumort?- Breena negó con la cabeza. –Ay, Breena, era él. Era el Mason de antes… mi Mason- Pam dudó unos instantes, y miró avergonzada a Breena.
-Sabes que puedes decirme lo que quieras, mis labios están sellados. Claro que si necesitas descargarte con alguien, pero no quieres que ese alguien se entere solamente haré como que no escuché nada. O directamente quizás querías decirlo, no lo sé- Sonrió de soslayo. Pam bebió su bebida.
-Creo que son un poco de las dos cosas. Me tomo mi tiempo para abrirme con la gente… de todos modos, ¿Qué hay entre tu y Dacon?
Esa pregunta a Breena la tomó por sorpresa.
-¿Entre él y yo? ¿Dacon y yo? Jaja, nada. Solo es mi amigo, nada de nada, en serio. Nada. Absolutamente nada, nada. No, nada. Amigos- Pam la miró desafiante.
-Entiendo, entonces, si no sucede nada, dime, ya que son tan amigos: ¿Qué pasa entre Dacon y Mía?- Bien, de eso si que no quería hablar, ni siquiera quería pensarlo.
Suspiró.
-No quiero averiguarlo. Supongo que se gustan.
-Entonces si pasa algo entre ustedes. Me refiero a que la forma en que me lo negaste, tu tensión al decir que no querías averiguar lo de ellos dos y bueno, directamente como se miran, se hablan, se tratan y la forma en que Dacon siempre esta detrás de ti como un perro hace que…
-Si bueno, pasa algo. Pero supongo que ninguno de los dos nunca quiso admitirlo, o saberlo. ¡Ni siquiera lo bese!- Pam rió y se mordió el labio inferior.
-Qué débiles son los sentimientos.

Breena iba a seguir la charla, porque era bueno hablar con otra chica sobre problemas de chicas. Pero la cosa que le preocupaba en ese momento estaba mirándola fijamente, escudriñando sus ojos con una sonrisa que detestaba.
-¿Me esperas un minuto? Ya vuelvo- Le entregó su vaso a Pam y técnicamente corrió empujando a todo ser que estaba bailando en la pista y se dirigió hacia un sector con lámparas chinas y almohadones coloridos como asientos.
-¿Tienes que camuflarte como subterráneo para poder presentarte? ¿A caso eres tan feo? No, espera, no me contestes algo que ya sé- El demonio sonrió.
-Admite que estoy demasiado atractivo, Breena.
-Lo estás- Sonrió con ironía. -Ayer me pegaste un susto de muerte en el Dumort. ¿Qué necesidad había de espantarme tanto?- El sujeto se encogió de hombros.
-Supongo que te extrañaba. ¿Por qué una remera tan larga? Hasta donde yo sabía te encantaba presumir tu cuerpo.
-Que lástima, ahora lo presume solamente para mi. Vamos, Breena- No le faltó darse vuelta para ver quien estaba detrás de ella. Dacon le sostuvo el brazo y ella se paró automáticamente.
El demonio carcajeó.
-Luego tenemos que hablar, amor. No creas que esto se termina por una escena de celos.
La chica se acercó a su oído y habló:
-Dudo que lo nuestro se termine algún día.
-Basta, Breena.
Dacon y ella se alejaron hasta quedar frente a la puerta que daba al balcón.
-¿Quién era ese?- La muchacha se soltó bruscamente de su dominio.
-¿Qué te importa? Ve con Mía, que ella te presuma su cuerpo. Eres un idiota.
La chica abrió la puerta de cristal y la cerró con fuerzas, viendo como Dacon se sorprendió por el golpe. Él abrió la puerta.
-¿Qué dices?
-Ve a pasear con ella al invernadero. Y si, lo se. No creas que nos los vi.
-No pasó nada, Breena.
-No voy a parecer una chica inmadura y estúpida, por lo tanto…- Ella sonrió y volvió a cerrar la puerta, produciendo que todo el cristal temblara. Le dio la espalda a Dacon y caminó hacia el borde del balcón.
-¿Y tu qué? ¿A quién quieres impresionar con tu disfraz de perrito?- Le habló a un lobo gigante (Más bien, hombre lobo) de pelaje negro, rubio y gris.
-La próxima vez trata de no hacer temblar el suelo con ese portazo, interrumpiste mi meditación.
-¿Qué haces aquí, Ben? Pensé que estabas en Londres.
-De repente dejé de verte por el Pandemonium de allí y fui a preguntarle a tu mentor dónde estabas- Volvió a su forma humana, increíblemente su ropa estaba intacta. Se encogió de hombros. -Supongo que te extrañaba.


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"Aunque el comportamiento tradicional de una princesa no era lo que podía esperarse de Isabelle en absoluto. Ella, con su látigo, botas y cuchillos, haría pedazos a cualquiera que intentara encerrarla en lo alto de una torre, construiría un puente con los restos y se marcharía despreocupadamente hacia la libertad, sin siquiera despeinarse en ningún momento."


Última edición por Isabelle Lightwood el Sáb Feb 25, 2012 10:08 pm, editado 8 veces
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Pam Wayland
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MensajeTema: Re: Noche libre: Fiesta del brujo   Miér Nov 23, 2011 10:05 pm

26


Tamborilee los dedos en mi baso y lo miré con los labios apretados, no habia ningun conocido alrededor, la musica estaba estruendosa y la bebida sabia a sangre. Tomé otro trago y las chispas hicieron efervescencia en mi garganta.
—Es realmente una buena bebida ¿No Pam?— no tuve siquiera que mirarlo para saber de quien se trataba
—Sangre, Marius, sangre fresca—dije copiando la voz sensual de un vampiro, el mago rió y se sentó junto a mi—¿Es humana?
—Si fuese humana no estarías participando como invitada en este fiesta, serias la Cazadora de Sombras que viene a detener esta locura—dijo tomando un trago de su baso largo y humeante, tenia tanto brillo que se estaba tornando iridiscente—Es de otro animalito…que se arrastra—dijo esto último en un susurro llevándose la copa a la boca.
—No me expliques—dije dejando la bebida en la mesa. No deseaba que me cuente su elaboración exacta.
—Pareces apagada—susurro y me alargó su baso. Lo acepté y bebí un gran sorbo, era endemoniadamente rica, y muy fuerte, al cabo de unos segundos, estaría bastante ebria seguramente
—Quiero divertirme—balbucee dando otro trago y pasándole el baso a Marius nuevamente. Este lo dejo sobre la mesa y se paró de su silla.
—Entonces a divertirse se a dicho—exclamo tomándome de la mano y llevándome a la pista de baile. Los subterráneos que habia alrededor nos miraban mucho, no era porque bailáramos bien (lo hacíamos bastante bien, pero cualquier chica baila bien junto a el compás marcado por el popular Gran Mago de Los Angeles amo de las fiestas) sino que nos miraban por la diferencias de estatura, yo no llegaba al metro sesenta y el sobrepasaba casi el noventa.
Luego de tres canciones, nos separamos y yo me fui directo a la pantalla del Karaoke, definitivamente ebria. Allí me encontré con Emma, que estaba en condiciones bastantes parecidas a la mía, y ambas cantamos una vieja canción junto al mago Kraw. Él parecía muy a gusto junto a Em.
Ambas dimos trompicones hasta llegar a la parte donde las hadas se reunían en un círculo para ver bailar a Mía, riéndonos nos unimos a su coreografía improvisada moviéndonos de manera atrevida de un lado a otro. Hasta que un avergonzado Stark detuvo nuestra faena provocando la explosiva ira de Mía.
—Donde está Breena—preguntó Em mirándose la muñeca para buscar la hora, cuando en realidad no tenía ningún reloj.
—Estaba hablando con ella pero se fue con Dacon…creo ¿Seria Dacon?—le respondí llevándome un baso humeante a la boca.
—Creo que ya es suficiente—gritó Stark arrebatándome el baso
—¡Ey!—me queje
—Que estés enamorada de un tipito que anda como sonámbulo en un hotel infestado de vampiros no es razón suficiente para que te emborraches para olvidar—me retó Stark—¿A donde se fueron Breena y Dacon?
—¿Eh?—pregunté demasiadas palabras juntas para mi cerebro exaltado. Las risotadas de Emma que se apoyaba sobre Kraw resonaron en mi cabeza.
—¿Kraw puedes cuidarlas mientras busco a mis compañeros?—pregunto claramente superado por la situación. Mía no quería mirarlo, y estaba en silencio con la frente apoyada en la mesa.
Kraw asintió, y Marius se unió a él para sostenerme a mí y a Mía por los hombros
—Excelente fiesta—le sonrío Marius a Kraw, y este le devolvió la sonrisa negando con la cabeza.
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Clary Fray
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MensajeTema: Re: Noche libre: Fiesta del brujo   Vie Nov 25, 2011 7:35 pm

27

A Mía le daba vueltas la cabeza se había tomado dos vampitequilas y un trago verde con burbujas que aunque su aspecto era horrible el sabor era realmente bueno. Había olvidado cómo eran las fiestas de Krav alocadas y súper divertidas y llenas de nuevos amigos o nuevos enemigos, nunca sabía con que se podía encontrar. Mía sonrió a su amigo Krav y le dio un gran abrazo.

-Extrañaba esto amigo. Dijo soltando una risita chistosa. El mago que todavía estaba en su agarre la apretó y le dijo en el oído.
-Yo te extrañaba a ti, y por lo que vi esta noche es un "me olvido de todo" para todos los nephilims ¿Puede ser?. Pregunto esbozando una sonrisa pícara.
-Puede ser, como no. Mía hipo y río en el momento en que Dacon apareció ante ellos con un vaso burbujeante violeta.
-Hey esto sabe bien, ¿qué es lo que tiene? . Miro curioso a Krav
-No creo que quieras saberlo nephilim. Dijo el brujo soltándose de Mía y yendo directo a donde estaba Emma sentada en un banco hablando con un hombre lobo. Dacon arqueo las cejas confundido y recorrió con esos ojos grises a Mía. La chica se ruborizo y sonrió. Mía no entendía que le sucedía cuando veía a Dacon, de todos modos su estado no era bueno como para coquetear con él, seguramente echaría todo a perder. Decidió irse sin decirle nada cuando el chico la agarro del brazo
-Perdón por haberme ido y dejarte sola.... tenía.. que arreglar unas cosas. Dijo soltándole el brazo al ver los furiosos sus ojos furiosos.
-No pasa nada, me anduve divirtiendo con subterráneos mas divertidos. Dijo restándole importancia con la mano, cuando la verdad era que le había molestado muchísimo, pero no podía hacer nada, él y Breena eran amigos de hace un montón de tiempo y ella no podía intervenir entre ellos. Dacon la miro dolido y le dio un sorbo a su bebida violeta.
-Aquí están. Jadeo James, a juzgar por su aspecto había tenido un breve revolcón o lo había agarrado una manada de vampiros. De todos modos se lo notaba irritado y fuera de sus casillas. -Vamos tenemos que irnos. Agrego
-¿Porque tu lo dices? Yo me quiero quedar, aquí la estoy pasando bomba. Mía hablo elevando un shot de vampitequila y mándaselo sin problemas. Se tambaleo y se agarro del hombro de Dacon.
-Ja mira en el estado en el que estas, eres deprimente. James quiso agarrarla pero ella se zafo y le saco la lengua.
-Pues no soy la única, mira allí. La chica señalo a Emma y Pam viniendo a tropezones a donde estaban ellos.
-Que buena fiesta amigo!!. Pam hipo y se hecho a reír.
-Diviértete James!! . Grito Emma levantando las manos
-Quédense pero yo y Mía nos largamos de aquí, no puedes ni pararte. Dijo el chico tratando de agarrar el brazo de Mía de nuevo, la chica se zafo se mareo y cayó en brazos de Dacon de nuevo.
-Déjala ya, ¿Quién eres su novio? No quiere que la toques. Dacon sonrió con una de sus sonrisas más arrogantes.
-Es como dice esa canción que escuche hace un rato... "Tomo para no enamorarmeeeee me enamorroooo para no tomaaarr" . Empezó a canturrear Mía seguida de Pam, Emma y Dacon. James Bufo y se cruzo de brazos como un niño
-Buena canción!! Sale unos vampi tequilas para todos!!. Grito Krav que justo había escuchado el cantito. Repartió un vampi tequila para todos y cuando llego a James este lo rechazo y apretó los puños contra el cuerpo. Los chicos se tomaron de toque los shots de vampitequila y comenzaron a reír a carcajadas. Mía seguía aferrada a Dacon que la miraba con dulzura.
-Aquí hay amorrr. Canturreo Emma abrazando a los dos chicos. -Dense un beso chicos. Agrego tambaleándose
-"Tomo para no enamorarme" . Canturreo Mía mirando a los ojos a Dacon
-No necesariamente tienes que estar enamorada para dar un beso. Dacon agarro su barbilla y la tentó a besarlo. Emma sonreía como una estúpida y Pam jugaba con el pelo de James que miraba la situación furioso. Mía por otro lado no sabía qué hacer, se debatía entre la tentación de besarlo y la culpa que le daría luego. Pero no pensó más y actuó le estampo un beso en la boca. El chico fue más rápido que ella, la agarro por la cintura y la guío en todo el beso, sus bocas se movían lentamente y sus cuerpos se unían en uno. Mía sentía un cosquilleo mientras sentía como las manos de Dacon recorrían todo su cuerpo. El beso no duro más que dos minutos, los chicos se separaron al oír como James pegaba una carcajada nerviosa y aplaudía al mismo tiempo.
-Son deprimentes, mañana cuando se acuerden se van a dar pena. Dijo apretando los dientes y yéndose a grandes zancadas del lugar. Dacon y Mía se miraron y comenzaron a reír, la verdad era que los dos estaban muy conscientes de lo que había pasado y no tenían ni la más mínima vergüenza. Emma se acerco a ellos con cara preocupada y dijo: -Tendríamos que irnos ya, es demasiado tarde.
-Si deberíamos buscar a Breena. Comento Pam
-No creo que sea un problema, Breena está viniendo con ese hombre lobo. Dijo Mía señalando a Breena y a un hombre lobo, Dacon se tenso por un segundo y luego se aferro más a Mía. Breena y el hombre lobo se unieron a ellos.
-Hay problemas. Breena suspiro al ver a Mía y a Dacon abrazados pero desvió la vista y soltó lo que iba a decir -James se está agarrando afuera con unos vampiros del Dumont, creo que necesitará de nuestra ayuda.
-Que no se hable más. Dijo Emma sacando su revólver de la pierna.
-Corran que están por morderlo, necesito ayuda son muchos. Grito Krav desde el otro lado de la casa. Todos nos pusimos en alerta y corrimos fuera de la fiesta.

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Isabelle Lightwood
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MensajeTema: Re: Noche libre: Fiesta del brujo   Vie Nov 25, 2011 10:10 pm

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No. No fue fácil contener las lágrimas y echar a correr como a ella le hubiera gustado hacer.
Tras el cristal pudo divisar como Dacon besaba a Mía con una pasión que ni siquiera la había visto en sus ojos grises cuando la miraba. Y eso le produjo que el estómago se le revolviese de angustia.
Ben posó una mano en el hombro de la muchacha.
-Creo que hay problemas afuera, si eso te ayuda a despejarte un poco de lo que acabas de ver.
Breena corrió hacia el balcón para ver lo que sucedía. Sacó su látigo de inmediato, ya que Stark propinaba golpes y empujones a vampiros que, al parecer, estaban disfrutando de su repentina debilidad. ¿Repentina debilidad? Ella no conocía tanto a James, pero de lo que estaba bien segura era de que él no era de esas personas frágiles que no pueden defenderse.
-Tenemos que irnos, ahora- Susurró Breena, impaciente.
-Te acompaño.

Caminaron juntos hacia donde estaban Emma, Pam, Mía y Dacon, quien se pegó instantáneamente a Mía cuando vio que su amiga se acercaba con ese extraño. Breena evitó hablar de más, suspiró y dijo:
-Hay problemas. James se está agarrando afuera con unos vampiros del Dumont, creo que necesitará de nuestra ayuda.
-Que no se hable más- Comentó Emma sacando apresuradamente su arma.
Pero nos pusimos a actuar cuando Krew afirmó que le estaban por chupar la sangre a James Stark.
-Ben, llama a la manada. Son unos cuantos vampiros, los vi…
-Él no viene- Dacon miró desafiante a Breena. Ella se interpuso entre él y el hombre lobo.
-Necesitamos ayuda, somos cuatro nephilim que ni siquiera se pueden poner en pie con facilidad- La chica se guardó las muchísimas palabras que le encantaría haber proferido, tragó el nudo que tenía en la garganta, lo miro a los ojos y evitó que se le cayera una lágrima.
-Ustedes adelántense, yo reuniré toda la ayuda posible- Dijo Ben.
-Iré contigo, amigo- Habló Krew, en un ligero tono de histeria.
Breena se aferró más a su tercer brazo y Dacon comenzó a tomar dos cuchillos serafines.
-Como en los viejos tiempos- Le lanzó el que tenía en su mano izquierda a Breena, esta lo agarró con facilidad y expresó su nombre:
-Gabriel- El cuchillo comenzó a expandirse hasta transformarse en una de sus armas preferidas.
Los dos corrieron hacia la calle, sin decir nada. Bajando escaleras en silencio.

Cuando cruzaron la puerta y descendieron de un salto la escalinata que estaba en la entrada todo estaba convertido en un desastre.
Pam, Emma y Mía luchaban en distintos sectores con cinco vampiros cada una (Tambaleándose de un lado a otro, los efectos del alcohol no querían irse). James no paraba de propinar golpes y eso que las marcas de pequeñas mordeduras le sobresalían a borbotones de la piel.
-Voy por aquellos- Avisó Dacon, señalando unos que estaban enfrentándose a James.
Breena asintió y fue a hacerle compañía a Mía, destrozando el cuello de uno de los vampiros con su látigo.
-Gracias. Ese me tenía harta- Se sonrojó al ver a Breena, o más bien, se avergonzó.
-No hay de qué- Un vampiro estaba a punto de hincarle los colmillos en su cuerpo cuando le clavó el cuchillo serafín en las costillas. –Fuimos unos estúpidos al no traer estacas- Jadeó.
-No se como no pudimos prevenirnos, yo deje mi carcaj en el instituto. Por suerte Pam… ¡Ah!- Soltó un grito desgarrador luego de patear a un inmortal. –Me dio esta- Levantó una hermosa daga en alto y le rebanó el pecho, para concluir con la matanza.
-¿Otra vez ustedes aquí?- Preguntó una voz estremecedora. Era la misma hermosa vampiresa del Dumont.
-¿Qué tal? Pasó mucho tiempo, ¿Qué es de tu vida?- Breena tomó su muñeca con el látigo y la atrajo a ella. La vampiresa no dudó ni un segundo en morderla, pero ella fue más rápida y se fue para atrás. –Error- Estaba decidida a arrancarle el corazón cuando la maza de Dacon interrumpió la hazaña. -¡Ey, yo quería hacerlo!
-Lo siento, sabes que me debilita demasiado protegerte- Por un minuto Breena se olvidó del beso, pero no fue mucho el tiempo que tardó la vampiresa en tomarla por el brazo y doblárselo por detrás.

Breena gritó y dio una patada en el aire, sin éxito. Dacon trató de ayudarla, pero no fue fácil con los colmillos de un vampiro enterrados en su piel. Mía también gritó. Luego Pam. Y por último Emma. Y como por arte de magia James se recuperó del todo, volvió a ser el mismo chico rudo de antes y corrió a ayudar a Emma (cosa que tensó a Mía, por más de que estuviera acolarrada por dos vampiros) , seguido de los hombres lobo.
Una manada entera de lobos gigantes atacaba y destrozaba a los vampiros. Ben ayudó a quitarle de encima la vampiresa que Breena tenía en su espalda, luego fue por Mía y uno de sus compañeros por Pam.
Breena, con su brazo medio roto y doblado y unos cuantos rasguños no fue capaz de reaccionar cuando vio como Dacon se estremecía del dolor. Mía también se quedó atónita.
Las dos se miraron instantáneamente y supieron que hacer. La muchacha arquera, tenía una gran puntería y no solo con las flechas. Así que tiró su daga, dejando que esta se hundiera en el brazo que sostenía con fuerzas a Dacon. Cuando lo soltó el nephilim cayó desplomado al piso. Breena enredó su tercer brazo en las piernas del vampiro y se las destrozó de un solo tirón. Luego Mía se acercó, retiró de un solo tirón la daga del brazos y le clavó el arma en su corazón.
Dacon se revolvía en el suelo.
-Hay que llevarlo adentro. James está perfectamente bien, las chicas pelean junto con los licántropos, los vampiros están disminuyendo y cada vez vienen más subterráneos a ayudar. ¡Dacon puede morir!- Breena temblaba, su voz temblaba.
Mía le tomó la mano.
-No, Bree, él no va a morir.
Pero ninguna de las dos estaba segura de eso.



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"Aunque el comportamiento tradicional de una princesa no era lo que podía esperarse de Isabelle en absoluto. Ella, con su látigo, botas y cuchillos, haría pedazos a cualquiera que intentara encerrarla en lo alto de una torre, construiría un puente con los restos y se marcharía despreocupadamente hacia la libertad, sin siquiera despeinarse en ningún momento."


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MensajeTema: Re: Noche libre: Fiesta del brujo   Vie Nov 25, 2011 11:30 pm

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-No va a morir, brujo listo para ayudar. Gruño Krav con un arco y flechas en la mano. -Mía te necesitan más allí que aquí, Breena ve con ella. La chica lo miro suplicante y el brujo agrego: -Esta inconsciente pero no está por morir, son unos rasguños nada más, quédate tranquila.... digo.. Quédense tranquilas. Agrego al ver la cara de odio de Mía. Un grito desgarrante de James hizo poner a la chica en alerta de nuevo.
-Ese grito fue de James. La chica tomo el arco y las flechas y salió corriendo de la casa seguida de Breena, donde vio a un James tendido en el piso inconsciente, con varios rasguños en la cara y una herida muy profunda en el pecho. Un vampiro se le interpuso en el camino y no dudo en clavarle una flecha directo en la cara. Cuando llego al chico Emma ya se encontraba a su lado verificando sus pulsaciones, Mía se enfureció y se arrodillo empujando a Emma.
-Ve dentro Emma yo me quedaré aquí. Gruño Mía tomando su estela blanca y dibujando iratzes por el cuerpo de James.
-Ya no hay vampiros debemos llevarlo al instituto ya, está muy lastimado. Dijo Emma volviéndose a arrodillar junto a Mía y el cuerpo de James.
-Déjame tranquila Emma, yo sé lo que hago. Dijo Mía enfurecida, y recordó que tenía en su bolsillo un poco de brebaje curativo que Dacon le había dado antes de salir a la fiesta, saco el saquito de su bolsillo, corto la remera ya rasgada de James y coloco el brebaje en su pecho. el brebaje actuó mucho más rápido que el iratze antes dibujado, curo el pecho de James en casi segundos y el chico entre abrió los ojos.
-Oye ese brebaje es de Dacon ¿Verdad?. Pregunto Breena que hasta ese momento no había omitido palabra alguna.
-Sí lo es, y a sido de muy buena ayuda. Contesto Mía mirando a James con preocupación.
-Mími.... ¿eres tu?. Susurro James entre jadeos. A Mía se le encogió el corazón al escuchar ese sobrenombre, la había llamado Mimí
-Si so-y yo ¿cómo te sientes?. Tartamudeo
-Mucho mejor.. ¿Podemos ir a casa?. Sonrió débilmente
-Breena, alguien te espera en mi sala. Interrumpió Krav en el lugar, Breena rápidamente se adentro en la casa sin decir nada-Siempre provocando disturbios ustedes nephilims, ¿Necesitas de mi ayuda Mía? Agrego viendo a James tendido en el piso.
-Supongo que necesito ayuda para llevarlo adentro, ¿Puedes cargarlo?. El brujo bufo, era evidente que no le gustaba nada tener que cargar a James un nephilim que obviamente aborrecía pero no tuvo más remedio que cargarlo hasta la casa.

Una vez dentro de la casa donde la fiesta obviamente ya había terminado, todo se encontraba patas para arriba. Los cinco nephilims estaban en el comedor con tazas de cafe en las manos para aliviar la resaca de tantos vampitequilas y tragos locos. El brujo se adentro en la sala con otra taza de café y con un teléfono celular en la mano
-Ya eh llamado a Nathen, en unos minutos llegara en la camioneta y todos volverán a su amado instituto. Comento mirando como Emma y Pam se había quedado dormidas sentadas en el piso con tazas de café en mano. James y Dacon descansaban cada uno en un sillón, resultaba gracioso que los dos hombres del grupo resultaran heridos y que ninguna de las mujeres estuviera tan herida, Breena había sufrido una fractura y un par de cortes pero ya con dos iratze estaba como nueva, mientras que los chicos necesitaron de los cuidados intensivos del brujo Krav. Mía se encontraba a unos centímetros del sofá en el que James descansaba, el chico no estaba dormido pero tenía los ojos cerrados.
-¿Estas dormido?. Susurro Mía
-No, estoy descansando. James abrió los ojos y sonrió débilmente.
-Me llamaste Mimí.... todo este tiempo pensé..
-Que no me acordaba, pues si, si me acuerdo Mía, que nunca lo haya mencionado no quiere decir que no lo recuerde. Dijo cerrando los ojos de nuevo.
-Pero... ¿porque nunca lo mencionaste? todo este tiempo que pasamos juntos te olvidaste de mencionar que nos conocemos desde pequeños, pensé que habías tenido amnesia James, nunca nombre nada del tema porque sabía lo que te había dolido perder a tus padres ¿Por qué hiciste como si no me conocías? exijo saberlo. Mía levanto la vos y se dio cuenta de que lágrimas caían de sus ojos, se froto los ojos con fuerza y fulmino con la mirada a James que ahora la miraba con atención. Breena y Dacon habían levantado la mirada hacia donde James y Mía se encontraban y Emma y Pam estaban empezando a despabilarse.
-No podía... susurro James.
-¿¡Qué no podías?! Grito Mía levantándose y apretando los puños contra el cuerpo -Eres un maldito! Grito y salió corriendo de la casa. Dacon se sentó en el sillón y fulmino con la mirada a James
-¿Que mierda le has hecho idiota?
-No es asunto tuyo estúpido. Gruño James.

Mía se sentó en uno de los escalones del departamento de Krav, estaba realmente furiosa y no podía creer que después de un año de estar en Nueva York James no hubiera nombrado nada de su infancia juntos. Y Mía pensaba que el niño seguía con la amnesia provocada por el incendio que mato a sus padres en Idris cuando tenía diez años, luego de eso nunca más había oído hablar de él ya que su estado de salud era reservado, y pasaron los años y lo único que supo Mía era que James estaba en el instituto de Nueva York con su tío Nathen. Desde que supo que el estaba allí hizo todo lo posible para poder viajar allí y lo único que podía hacer era ser una mala influencia ya que su tío se especializaba en casos difíciles, pero luego de tanto fingir su personalidad se torno difícil solo porque sabía que James nunca se iba a acordar de ella, y así fue cuando llego al instituto encontró a un adolescente rebelde embustero y frío, nada que ver al niño que había sido su mejor amigo desde que tenía uso de razón. Semanas que lloro porque no era su James, y ahora que sabía cómo eran las cosas estaba muerta de rabia y tampoco podía parar de llorar. Krav su único amigo hasta hace unas semanas el cual conocía toda la historia de James y Mía se sentó a su lado y le extendió un pañuelo.
-Al final resulto ser un perfecto mentiroso. Mía le quito el pañuelo a Krav de la mano y se seco los ojos, estaba cansada de llorar tanto y no quería seguir pareciendo una nenita débil. Krav extendió los brazos y Mía se acurruco en su pecho.
-Todavía no lo puedo entender... Dijo entre sollozos, sin darse cuenta que Nathen se acercaba a ellos.
-Ya me imagino... Dijo Nathen. Mía se asusto y abrió los ojos como platos. -¿Qué sabes tú? Grito
-Se bastante... pero necesito que volvamos al instituto.... esto es algo que no solo te involucra a ti y a James, sino que también los demás y creo que no solo James sabe algo del tema. Dijo mirando a Breena que aparecía en el umbral de la puerta sosteniendo a Dacon, detrás de ella estaba Pam y Emma sosteniendo a James.
-¿Qué nos involucra? . Pregunto Pam curiosa.
-Supongo que llego la hora de decirles la verdad.... se podría decir que son elegidos... y que corren un grave riesgo... por eso están aquí. Suspiro


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Isabelle Lightwood
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Nombre de personaje: Breena Rhowsen
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MensajeTema: Re: Noche libre: Fiesta del brujo   Mar Nov 29, 2011 6:37 pm

30

Nathen había dicho lo que Breena más temía. Quería descartar el tema del símbolo, sacarlo de su vida. Pero sabía que eso nunca iba a poder suceder.
Miró de reojo a Dacon, quien la estaba fulminando con la mirada. Ella jamás le había ocultado ningún secreto, excepto este.
-¿A que te refieres con que somos elegidos, Nathen?- Preguntó impaciente Emma.
-Creo que la respuesta la tienen Breena y James. Chicos, ¿Qué les parecen si les explican a sus compañeros lo que sucede aquí?
James revoleó los ojos y bufó.
-No tengo ganas de hablar del tema. Breena, por favor, hazlo.
La muchacha se mordió el labio, los nervios le carcomían el estómago.
-Bien. Según la leyenda somos los elegidos para derrotar a los demonios, para que de una vez por todas ellos se extingan.
-¿Según cual leyenda?- Habló Pam.
-La leyenda del Signum Septem Tracks.
-¿El qué?- Mía frunció el seño, no tenía idea de lo que estaba diciendo.
-El Símbolo de las Siete Huellas, linda. Eso significa. Aunque jamás he oído hablar de esa historia- Dacon miró con ternura a Mía, quien se sonrojó automáticamente.
-Nunca oíste hablar de la leyenda porque es secreta- Afirmó Breena, de mal humor.
-A parte, todos sabemos que no necesitas de una traducción de latín a español para hacer que las malditas hormonas de Mía se exciten, así que cierra la boca- James tenía los dos puños cerrados, listos para hacer cualquier cosa.
-Stark es suficiente- Nathen dejó que Breena prosiguiera con su relato, echándole una mirada a su sobrina, quien tenía los ojos perdidos en la nada, con rabia.
Breena suspiró.
-La leyenda no es secreta para las siete familias que son protagonistas de ella. Se dice que hay siete familias que tienen una “huella demoníaca”, o sea, un objeto muy valioso, poderoso y que proviene de siete demonios, quienes crearon cada objeto con el fin de que algún día puedan reunirse, juntarlos y así poder crear un ejército de demonios y apoderarse del mundo, tanto nephilim y subterráneo como el de los mundis. El problema es que nuestras familias se enteraron de eso y armaron una batalla, de la que nadie se enteró, para arrancarle las huellas, quedárselas ellos y así el plan de los demonios fracasaría. Y, como ellos pensaron, ganaron. Pero los objetos les trajeron maldiciones, ya que no provenían de una fuente muy sagrada que digamos y fueron a consultarle a… bueno, a él- Señaló a Krew. –Krew hechizó las huellas para que cambiaran su esencia. Es decir, antes eran objetos, como cajas o piedras, demoníacos y él pudo convertirlas en espadas del ángel.
-No fue una tarea fácil a decir verdad, creo que luego de eso mis poderes disminuyeron un poco. Pero no se preocupen, ahora estoy perfectamente- Sonrió con satisfacción. –Sigue, Breena. Te falta un pequeño detalle…
-Y el más importante: Al transformar las huellas en espadas del ángel estas cambiaron totalmente de función, es decir que juntas van a poder aniquilar a todos los demonios. Solamente están esperando a los indicados para hacer esa tarea y somos nosotros. Cuando las armas se nos terminen de revelar tendremos que ir al Salón Sagrado, formar con ellas un heptágono que rodee el sol y esperar a que haya un eclipse solar.

Los nephilims que no sabían la historia contuvieron la risa, pero no por la leyenda si no por lo complicado que iba a ser llevar a cabo todo eso.
-Ah. Es muy alentador todo lo que nos estás diciendo Breena, pero tengo cuatro levísimas dudas: ¿Cuándo se nos van a revelar los objetos, por qué ustedes dos sí lo saben, dónde queda el Salón Sagrado y en que momento sucederá el gran esperado eclipse solar?- Dijo Emma, totalmente irónica.
-Los objetes se les van a revelar de ahora en más cuando ellos quieran, a partir de ahí ya les van a pertenecer solamente a ustedes. Nosotros lo sabemos porque nuestras familias decidieron decírnoslo y es por eso que hace varios años que tenemos nuestra huella, no se como será en el caso de James- Ella giró la cabeza para mirarlo.
-Lo se hace bastante tiempo, la espada que tenía en el Dumont era una huella. Vi que te sorprendiste al verla, Mía.
Mía no le prestó atención.
-Oh, y el Salón Sagrado está debajo de Central Park, pero no se conoce su entrada- Siguió Breena.
-¿Y el eclipse?- Habló Dacon.
-Eso es impredecible.
-¿Dónde está tu espada?
-Escondida de los curiosos como tu, D- Su amigo le dedicó una sonrisa bastante mordaz.
-Creo que eso es todo. James, si te acuerdas de algo más dínoslo- Dijo Nathen. -
Ahora ya están preveni…
-¡No! Espera. Hay-hay algo más- Tartamudeó la muchacha. Lo que iba a decir a continuación era lo que más deseaba ocultar. Su semblante cambió totalmente. -El demonio que creo la huella de mi familia está vivo, al parecer no lo torturaron lo suficiente como para matarlo. Sucedió algo hace un tiempo que hizo que se obsesionara con matarme, transformar otra vez la espada en objeto y conseguir seis aliados más para hacer lo mismo con los otros elegidos.
-¡Eso me anima demasiado!- Gritó Mía.
-Créeme, a mi también- Susurró Breena.
-Eso quiere decir que por tu culpa, todos estamos amenazados de muerte- Dijo Dacon.
-No es mi culpa, nos habrían amenazado de todos modos. ¿Te piensas que los demás demonios no lo saben tampoco?
-Quizás tu familia pudiera haber sido más inteligente y haber matado del todo al demonio.
-Claro, puede ser, cuanta razón tienes. Pero yo no estuve ahí para saberlo, quizás fue tu familia la que le erró, ¿no?
-No lo creo- Breena se restregó la frente, harta de la situación.
-Por si nadie se dio cuenta, el séptimo elegido es Mason, ¿Verdad, Nathen?
-Si, Pam, correcto.
-Disculpen, necesito tomar aire- Breena abrió la puerta del departamento y bajo las escaleras hasta llegar a la pequeña escalinata de la entrada. Horas antes hombres lobos, hadas, brujos y cazadores de sombras se reunieron para pelear con los vampiros. Ahora parecía que nada de eso había pasado.

-¿Qué te sucede?- La voz de Dacon interrumpió sus pensamientos.
-¿Te importa?
-Claro que si.
-Parece que no. Parece que ahora todo lo que te importa es Mía. ¿O piensas que no me di cuenta que reaccionaste así porque ahora ella también esta en peligro?- Breena habló en un hilo de voz.
-¿Estás loca? Dije eso porque no quiero que tu vida peligre más de lo que ya está en riesgo- El chico se sentó a su lado.
-Si, claro, siempre dices lo mismo. ¿Por qué no besas a Mía? Al parecer encontraste un nuevo pasatiempo además de ser curandero.
-Breena, por el Ángel…
-¡Ni siquiera te importó lo que yo te dije antes!
-No me dijiste nada- Comentó Dacon, frunciendo el ceño.
-Ay, demonios, que poco tacto tienes. Es increíble que no te hayas dado cuenta.
Hubo un gran silencio, en el que Breena no dejó de mirar al suelo y Dacon no dejó de mirarla a ella.
-Mira. No se que te esta pasando, no se si te esta empezando a gustar Mía o peor, que te enamores de ella- Se detuvo un segundo, procesando lo que había dicho.
-¿Peor? ¿Ahora no puedo gustar de nadie, no puedo estar enamorado de nadie?
-¿Cómo vas a decir eso? ¡Claro que puedes!
-Pero no te gusta. Y si, me di cuenta, no soy tarado. Conozco ese sentimiento egoísta llamado celos. Lo tuve que soportar todo el tiempo que te veía con un subterráneo, que coqueteabas con otro nephilim. ¿Por qué crees si no que siempre ando detrás de ti, Breena? No solamente te quiero proteger, quiero que…- No pudo terminar la frase. Breena lo escudriñó con la mirada, sabiendo lo que él le iba a decir y, por alguna extraña razón, no quería que lo diga.
-Mía es una buena chica- Concluyó la muchacha por Dacon. Se puso de pié y largó un gran suspiro. –Bueno, supongo que ahora tendremos que luchar por derrotar a todos los demonios. Suena estresante, ¿Verdad?
Emma abrió la puerta, seguida por Nathen, Pam, y Mía, quien tendría que estar ayudando a James a caminar.


El relato sigue en Habitaciones - Habitación de Mason Blackstone.

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"Aunque el comportamiento tradicional de una princesa no era lo que podía esperarse de Isabelle en absoluto. Ella, con su látigo, botas y cuchillos, haría pedazos a cualquiera que intentara encerrarla en lo alto de una torre, construiría un puente con los restos y se marcharía despreocupadamente hacia la libertad, sin siquiera despeinarse en ningún momento."
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