Cazadores de Sombras Argentina
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 Una noche de demonios

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Isabelle Lightwood
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MensajeTema: Una noche de demonios   Vie Oct 07, 2011 7:40 pm

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Los cazadores de sombras se encontraban en la larga cola que llevaba a todos los mundanos, subterráneos y demonios dentro de Pandemónium.
Breena sentía la suave brisa del otoño rozar sus piernas envueltas solamente por medias de red. Sus muslos lucían una pollera tablada de cuero negro. Llevaba cadenas rodeando su cintura desnuda y una chaqueta que cubría sus pechos, cuello y brazos (en donde llevaba la mayoría de sus Marcas). A decir verdad parecía más un vampiro que un nephilim, ya que su piel pálida y labios pintados de rojo daban la perfecta impresión de un Hijo de la Noche. Pero cuando tu tarea es tratar de conquistar a un demonio, en lo menos que tienes que pensar es en verte como uno de sus asesinos.
-¿Hacia falta tanta producción?- Susurró Dacon con aire irónico. –Yo creo que vas a salir violada de ese lugar, y no solo por demonios…
-Por el Ángel, Dacon, ya te expliqué demasiadas veces que no soy una damisela en peligro. Actúas como si nunca me hubieras visto luchar.
Breena estaba furiosa, detestaba que su mejor amigo la subestimara tanto.
El chico bufó y maldijo en voz baja, si bien ella tenía razón con respecto a que era una muy buena cazadora de sombras, eso no le impedía a él cuidarla todo el tiempo.
-¿Y tu tercer brazo?- Susurró, insistiendo en cambiar de tema.
-En mi bota- Breena golpeó la baldosa con el tacón de su bota derecha, la cual le llegaba esta la rodilla.
-Perfecto.
-Maldita sea, ¿Cuándo piensa esta mierda avanzar de una buena vez?- La voz de James Stark hizo eco sobre la potente música proveniente del boliche. Todos se giraron a verlo, incluso los gorilas de la entrada, quienes le dijeron con la mirada que lo iban a asesinar la próxima vez que dijera algo más.
Mía se refregó la frente con las manos.
-Cállate. Lo único que me falta es que empieces a portarte como una vieja rezongona. No te voy a dar el lujo de que me arruines esta noche.
-¿Por qué? ¿Quieres aparearte con los demonios?
-Cierra la boca y trata de hablar más bajo. Además tú y Dacon deberían llevar el glamour.
Stark alzó los dedos y los posicionó en los labios de Mía, para que se callara.
-Necesito un poco de besos mundanos y supongo que ese tonto también, así que, cuando las veamos a punto de fornicar con un monstruo nos apartaremos y nos dibujaremos las Marcas. ¿Contenta?- Mía sacó la mano de Stark con fuerza de su boca y escupió.
-No vuelvas a tocarme.
-Y este tonto tiene nombre- Dacon se acercó al muchacho y al instante Breena y Mía comenzaron a reírse. Los dos se habían vestido de la misma manera: Jeans oscuros, remera blanca y chaqueta de cuero. A la vista podrían parecer gemelos.
Pero Dacon no les dio importancia. –A parte, creo que no necesitas tener una entidad corpórea para abusar de las mundis. No me parece que hayas olvidado aquella fiesta en la playa en Miami, ¿o si?
Stark arqueó sus labios, formando una sonrisa.
-Veo que tu tampoco olvidaste esa noche. Que raro que todavía te acuerdes de mi…
-Como para olvidar tu odiosa cara, Stark.
Las chicas, que parecían estar de sobra en esa conversación, intercambiaron una mirada entre ellas, sin entender nada.
-Se conocían desde antes- Afirmó Mía.
-Pero es una historia que preferimos evitar- Dijo Dacon.
-Seguramente se despertaron en medio de la arena, pensando que se habían acostado con la mundana más caliente de todas y se les apareció el rostro del otro. Eso si que sería horrible- Murmuró Breena. Sin embargo a Stark no le pareció muy gracioso.
-Que chistosa. Córrete- Empujó a un lado a su compañera y avanzó junto con la fila de gente, que por fin se digno a moverse.

-Ten mucho cuidado- Dacon le dio un tierno beso en la mejilla y se despidió de ella, adentrándose en la oscuridad decorada con rayos de luz que iban de un lado a otro.
-¡Espera! ¿Tu que harás?- Él sonrió y se mordió el labio.
-Supongo que picotear un poco no estaría mal, pero no es mi estilo. Así que voy a preparar el cuarto para poner a los demonios. ¿Qué te parece?
-Acuérdate del glamour.
-Breena, tengo todo bajo control- Le guiñó un ojo y se fue.
-Yo huelo amor, ¿Tu no?- Mía hizo el gesto de los perros cuando olfateaban.
Breena revoleó los ojos y dio un golpe amistoso en el hombro de su compañera.
-Dacon es mi mejor amigo y es muy protector. Mejor vayamos a bailar antes de que empieces a delirar cualquier cosa.
-¡Ja! Yo no deliro, Rhowsen. Mis ojos ven pasión y ellos jamás fallan.
-Lo que digas- Tomó del brazo a Mía y la empujó hacia el centro de la pista.
Empezaron a moverse simultáneamente al ritmo de la música, mientras varias parejas se tocaban y no intentaban controlarse a sus impulsos sexuales.
Entonces recordó las mil y una aventuras con más de un subterráneo en el Pandemónium de Londres: Tres hombres lobo, uno con el que todavía se seguía hablando, cinco o siete vampiros que intentaron varias veces
chuparle la sangre y se fueron del boliche con la cara deformada, dos brujos que le dejaron la piel brillante y un hada que terminó sin alas por razones que Breena prefería olvidar.
Dacon no juzgaba sus aventuras de trasnoche, pero eso no significaba que le gustaran.
-¿Qué haces aquí?- Mía levantó una ceja en dirección a Stark, que se encontraba parado frente a ellas. –Pensaba que…
-Hay demasiados demonios. Prefiero estar cerca- La interrumpió.
-¿Desde cuando te interesa mi seguridad?
-Desde ahora, Mía. Cierra la boca.
Él la atrajo hacia su cuerpo e insistió para que bailaran juntos.
-¿Qué haces? ¿No ves que así nadie se me va a acercar?
-No me interesa, ellos pueden…
-Basta, para eso estamos aquí- Ella lo fulminó con la mirada y le apartó los brazos de la cintura.
-Escucha, no me interesa si estamos aquí para una maldita misión, ¿esta bien? Mira a tu alrededor Mía, esta lleno de esas cosas. Las van a lastimar. ¡Por el Ángel! ¿Dónde esta Dacon? Se supone que debe cuidar de ti- Stark miró impaciente a Breena.
-Es un milagro que me haya dejado sola, mejor voy a merodear por ahí. Los dejo solos.
Breena se alejó de ellos e instantáneamente una mano la tomó de la muñeca. Ella se dio vuelta.
Un demonio. Pelo hasta los hombros violeta, ojos intensamente negros y piel pálida.
Sonrió.
-¿Cómo te llamas bonita?
-Zoey- Mintió.
-Puck, un gusto- Le besó el dorso de la mano. -¿Quieres ir por un trago?
-Claro- Dio media vuelta y fue hacia la barra, sabiendo que el demonio la estaba siguiendo.


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"Aunque el comportamiento tradicional de una princesa no era lo que podía esperarse de Isabelle en absoluto. Ella, con su látigo, botas y cuchillos, haría pedazos a cualquiera que intentara encerrarla en lo alto de una torre, construiría un puente con los restos y se marcharía despreocupadamente hacia la libertad, sin siquiera despeinarse en ningún momento."


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Clary Fray
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MensajeTema: Re: Una noche de demonios   Vie Oct 07, 2011 9:31 pm

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-Escucha, no me interesa si estamos aquí para una maldita misión, ¿está bien? Mira a tu alrededor Mía, está lleno de esas cosas. Las van a lastimar. ¡Por el Ángel! ¿Dónde está Dacon? Se supone que debe cuidar de ti- James miró impaciente a Breena.
-Es un milagro que me haya dejado sola, mejor voy a merodear por ahí. Los dejo solos. James estaba a punto de protestar pero era en vano Breena ya se había esfumado entre la multitud del boliche, dejándonos a los dos solos. James todavía me sujetaba de las manos, y me miraba impaciente como si quisiera decirme algo y no podía o no le salían las palabras. Me solté bruscamente de el y exclame:

-Es la última vez que me agarras así ¿Escuchaste James Stark? Se cuidarme muy bien solita y lo sabes bien, estoy aquí para que controlen mis actitudes de cazadora de sombras agresiva y blah bla bla no necesito un guardaespaldas. Dije indignada alejándome de el tratando de buscar a Breena entre la multitud.
-No me vas a dejar hablando solo Mía ven aqui. Grito James manoteando gente entre la multitud. Logre escabullirme y perderlo de vista.

El boliche estaba asestado de adolescentes frikis con aros y tatuajes y vestimentas raras, aun así la música no iba acorde con los frikis del lugar, en este momento sonaba Don't wanna go home el último hit top del momento y todos la bailaban sin problema. La verdad era que estaba perdida entre tanta gente no tenía idea de donde estaba Breena y tampoco veía ningún demonio, al parecer el boliche no estaba atestado de demonios, solo era el machito de James y su testaruda cabezota de querer hacer todo por su cuenta. Pero esta vez era trabajo de las chicas seducir a los demonios y matarlos no me podía imaginar a un demonio gay, el solo hecho de pensarlo me hizo sonreír.

-Que sonrisa más bella, ¿podría saber a qué se debe? Dijo alguien a mi oído. Mi instinto de cazadoras de sombras me dijp sin verlo que tenía a un demonio detrás y no solo mis instintos me lo decían si no que mi pulsera/detector no paraba de tintinar en mi muñeca. Me di vuelta y tome del cuello al demonio sonriéndole
-Mi sonrisa, es porque estoy borracha amigo. Hipé y reí falsamente, el demonio de pelo azul levanto las cejas y sonrió.
-Veo que te estás divirtiendo entonces ¿Te has perdido? . Dijo poniendo sus manos en mi cintura
-Me temo que sí, pero no es ningún problema. hice que mi voz se patinara como parecer más borracha y me volví a reír.
-Te ayudo a buscarlos si quieres. Dijo apretándome contra el
-Epa epa que manos juguetonas amigo, porque no vamos para allí. Dije levantando la cabeza hacia la puerta de emergencia. El demonio me sonrió burlón me agarro del brazo y me arrastro. Al pasar vi como James se quedaba pasmado al ver la situación, le dedique una mirada de "todo esta bajo control" y como si fuera un fantasma se esfumo, seguramente estaba bajo los efectos del glammour.

El demonio resulto ser muy jugueton antes de entrar al lugar paso sus manos por mi trasero cosa que hizo que terminara de enfurecer. Lo empuje dentro como si quisiera besarlo y tan rápido como entre James me tiro el arco y actue. El demonio mostro sus garras y quiso lastimarme salte por los aires posicionandome detrás de el quiso huir pero ya era demasiado tarde se escucho un "CLONC" y el demonio cayo de boca al piso, sangre negra comenzo a salir a borbotones y luego se esfumo como si fuera un fantasma solo dejando la flecha que había lanzado con mi arco.

-Bien hecho Mía, siempre admire esos saltos tuyos, pero la próxima vez que te vayas y me dejes hablando solo hablare con Nathen.
-Cállate la boca James, sabes que puedo sola, lo acabas de ver tu mismo. Dije guardando el arco en mi espalda, mi pulsera comenzó a tintinear de nuevo.
-Creo que no estamos solos James. Dije mirando a mi alrededor.
-Evidentemente no estamos solos. Dijo Dacon sacando un cuchillo serafín de su cinturón y susurrando -"Hariel" . El cuchillo brillo en su mano al mismo tiempo que una banda de maso menos 5 demonios salían de la oscuridad del cuarto con sus garras expuestas. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que detrás de los demonios había al menos unas 10 chicas tiradas en el suelo con sus vestimentas rasgadas, quería hacerme a la idea de que no estaban muertas, pero no estaba muy segura de ello.
-Esto es realmente desagradable, y realmente no me gusta ni un poquito que jueguen así con mujeres, así que esto ya se torno personal mis queridos demonios. Dije apretando los dientes
-¿Cazadora de sombras no quieres venir y jugar con nosotros? estoy seguro de que te divertirás. Dijo uno de ellos haciendo gestos asquerosos con su lengua larga y azul
-Ella no irá con ustedes y ustedes no saldrán vivos de aquí. Dijo James con su sable en la mano. Los demonios comenzaron a avanzar con sus enormes ojos negros y garras a la vista cuando vi como un látigo despedazaba a uno de los demonios al mismo tiempo que veía como Breena salía de la oscuridad victoriosa y pisaba la sangre negra del demonio.

-Por el ángel son todos tan desagradables.



Última edición por Clary Fray el Jue Nov 03, 2011 9:11 pm, editado 1 vez
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Isabelle Lightwood
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MensajeTema: Re: Una noche de demonios   Lun Oct 10, 2011 8:24 pm

7

-Por el ángel, son todos tan desagradables.
Dijo Breena desenroscando su preciado látigo del cuerpo ya hecho cenizas del demonio.
-¿Dónde estuviste?- Preguntó Dacon, al mismo tiempo que luchaba contra unos monstruos. Su maza de puntas traspasaba la piel de los demonios como papel.
-Ocupada con él.
La muchacha se hizo a un lado y dejo que sus compañeros vean al tipo con el que ella había estado antes. Este se tambaleaba de un lado para el otro, lentamente, igual que un péndulo descompuesto.
-¿Qué le sucede?- Jadeó Mía.
-Solo lo dopé un poco, luego les explico mejor. Ahora estamos en un verdadero aprieto.
Breena arrugó la nariz al ver los cuerpos moribundos femeninos esparcidos por el piso, se le cerró el estómago de tan solo pensar las horrendas cosas que esas pobres humanas sufrieron por parte de los demonios.
Alargó el brazo hacia atrás para tomar a Puck del hombro y lo revoleó dentro del cuarto, tirándolo al piso. Luego cerró la puerta, concentrándose más en los sonidos de los cuchillos serafines hundiendo su filo en la carne de los enemigos y las flechas de Mía atravesando sus pechos.
-¿Qué me vas a hacer, hermosa?- El demonio hipó y se rió a carcajadas. –Creo que nos queda algo pendiente…
-Pendiente te va a quedar la plegaria que no dirás luego de que te mate, asquerosa mierda- El arma de Dacon se estaba hundiendo en el cráneo de la criatura, Breena revoleó los ojos y envolvió el cuello del demonio con su látigo.
-Me puedo arreglar yo solita- Esbozó una irónica sonrisa en dirección a su amigo y tiró del mango de su tercer brazo para ahorcar más a Puck. Este se revolvió en el piso, dando arcadas y luego se esfumó, convirtiéndose en polvo. -¿Ves?
El chico refunfuñó y volvió a su trabajo, descuartizando más y más demonios. Breena no entendía de donde salían tantos, el espacio no era muy grande como para mantener a tantos monstruos encerrados allí. Lo único que podría permitir eso sería…
-¡Un portal!- Gritó Mía, seguido de un gruñido desgarrador por derrotar a otro monstruo.
-¡Hay que cerrarlo de alguna manera!- Masculló entre dientes Stark.
-Si, ¿Pero como? Solo puede hacerlo un brujo.
-¡Maldita sea!- Breena extendió su látigo para atrapar a un demonio que se le estaba tirando encima. Y luego, con los tacos aguja que llevaba puestos, le clavó el pie en el ojo. El monstruo chilló y ella le pasó por encima, como si nada.
-¿Cómo mierda lo vamos a cerrar? No podemos dejar que Pandemónium se llene más de demonios- Dijo, golpeando a unas cuantas criaturas.
-¡Esperen! ¡Lo tengo!- Mía paró de luchar para poder hablar con claridad. –Conozco a un brujo que nos podría ayudar. Ustedes sigan matándolos, yo iré afuera a llamarlo, luego volveré y lo esperaremos entreteniéndonos con estos divinos monstruos. ¿Qué opinan?
-Haz lo que quieras, pero hazlo ya, Mía- Stark contenía la respiración, el olor hediondo de la sangre demoníaca le invadía los pulmones.
-Bien, regreso en un momento.
Mía salió de la habitación, dejando a Breena, Dacon y James solos. Mientras que las paredes rebosaban de demonios.
Uno de ellos tomó a la chica por el cuello, desgarrándole la carne con las filosas uñas.
Breena lanzó su mejor grito femenino (aunque se ahogó en el intento) pero pudo tomarlo de las garras y tirarlo al piso, para luego partirlo a mitad con un solo movimiento de látigo.
-¿Te hizo daño?- Le preguntó Dacon, quien estaba luchando contra dos criaturas.
-No interesa ahora.
La puerta se abrió y Mía entró con el celular en mano.
-Ya esta. En cualquier momento debe estar por llegar.
-¿Cualquier momento? Cualquier momento es mucho para la situación que estamos afrontando- Se quejó Stark.
-Tranquilo, chico, ya llegue- Un destello de chispas azules rodeaba a un hombre alto, corpulento y moreno. Su largo cabello blanco, suelto, le llegaba hasta la espalda y sus ojos felinos observaban la escena con diversión, junto con sus largas y puntiagudas orejas que escuchaban el chasquido de las armas contra los cuerpos demoníacos.
-¿Quién habrá sido el gracioso que hizo esto, eh?
El brujo dio grandes zancadas hacia el portal y sin prestarle atención a los demonios que seguían saliendo de allí lo cerro, igual que un mundano cierra una cremallera.
Perfecto, el portal estaba cerrado y ya no iban a entrar más asquerosidades, pero todavía faltaban los muchos demonios que se encontraban en el cuarto, listo para atacar a los cazadores de sombras.


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Última edición por Isabelle Lightwood el Sáb Feb 25, 2012 9:56 pm, editado 5 veces
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MensajeTema: Re: Una noche de demonios   Vie Oct 21, 2011 11:59 am

8

—¿No vas a entrar?—me preguntó Stark cuando me salí de la fila, me miraba de arriba abajo, seguramente preguntándose porque no me habia vestido de manera tan seductora como Breena y Mia. En realidad estaba bastante presentable me habia pintado los labios, con esa picaresca forma de corazon que tienen, me habia puesto rubor en las mejillas para acentuar la forma agraciada que tenia mi diminuta nariz, y me habia puesto una ajustada musculosa con un gran escote—luego, claro esta añadí unas mangas que comienzan en el dedo anular y terminan cerca de los hombros para tapar las marcas—pantalones chupines negros y unas simples converse. Lo mio era simple, solo resaltar los únicos tres atributos que tenia, boca, nariz, pechos.
—Quiero vigilar el perimetro—le respondí mientras me alejaba—Entren ustedes yo voy en un rato.
Dicho eso me dirigí a la parte trasera del local y rispie un buen rato a quien salia y entraba, por ahora eran puros mundanos. Suspiré y me senté en el suelo contra la pared, mirando hacia el sector donde habia muchos arboles en total penumbra.
Un movimiento captó mi atención, pero no me movi, sabia de quien se trataba, una suave ventisca removió la oscura cebada y de allí salio Apolo, mi gato de compañía.
—¿Son muchos, Chandy??—le pregunté llamandolo por su apodo, el gato de pelaje blanco y ojos violeta cerro sus iridiscentes ojos y maullo—Me lo imaginaba…—hice una pausa ante su asentimiento felino.
—Andá al instituto Chan—le dije mientras me acomodaba las espadas con un glamour de ser de juguete en mi espalda—Es hora de hacer lo que mejor me sale.

No había nadie en la fila, así que entre sin problemas después de mostrarles a los gorilas de la entrada que las espadas “eran de plástico”.
Caminé sorteando los cuerpos enloquecidos que se zarandeaban convulsos a mi alrededor. Mi táctica era simple; tímida e indefensa chica solitaria sentadita contra una pared mirando con pudor a la gente bailar.
Me senté y no tardo mas de dos segundos en interceptarme un hermoso demonio, el alma se me vino a los pies al ver que tan parecido traía el demonio con mi Mason, ojos azules y pelo rubio, aunque el de este tiraba a ser blanquecino y arreglado, y sus ojos a millares se los veia sin alma y corroidos.
—¿Sola? —me pregunto con vos seductora
—Buscando compañía—respondí con una sonrisita tonta como las jóvenes mundanas solian hacer.
—Conozco un lindo lugar donde podemos hacernos compañía mutuamente—pronuncio tendiendome la mano para ayudarme a levantarme del suelo, yo se la acepte y lo seguí
—Adoró los éxitos del momento—me susurro con la mirada clavada en mi pecho, justo donde estaba el corazón mientras una canción recién salida del horno atronaba el local—Son tán…palpitantes.
Salimos por la parte de atrás que hasta hacia unos minutos estaba vigilando y cerramos la puerta tras nosotros
—Pero a mi, al contrario—comencé a decir mientras me acercaba a él, colocando de manera disimulada mis manos en las espadas—me encantan los viejos éxitos.
Dicho esto saque ambas espada y lance una furiosa estocada que el demonio apenas alcanzo a esquivar, solté una risotada maniaca mientras el demonio se levantaba a duras penas.
—Cazadora de Sombras, sucia nephilim—gritó sacando una asquerosa lengua de serpiente.
—Lo nuestro no va a funcionar—teatralice mientras giraba mis espadas en las manos—tenemos gustos diferentes…y finales diferentes—concluí clavándole las espadas en el pecho. Desapareció casi de forma instantánea, y yo entre nuevamente a Pandemónium, la cosa se estaba poniendo muy divertida
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MensajeTema: Re: Una noche de demonios   Dom Oct 30, 2011 1:22 am

9

-Bueno mi trabajo aquí ya está hecho. Dijo Kraw refregándose las manos. Lo mire con recelo
-Ya estás aquí Kraw puedes echarnos una mano. Dije dando un salto y lanzando una flecha a uno de los demonios que se evaporo en el aire al instante
-Mierda Mía, ¿puedes dejar de meterme en problemas de Nephilims una vez por todas? Dijo el brujo poniendo los ojos en blanco y lanzando chispas azules contra uno de los demonios.
-Gracias, te lo compensare lo prometo. Dije haciéndole ojitos
-Odio cuando haces eso. Bufo

Di una mortal y me senté en los hombros de un demonio que estaba por atacar a James de espaldas y le corte el cuello con uno de mis chuchillos serafín. El chico se dio vuelta y sonrió al mismo tiempo que clavaba un cuchillo en un demonio que me iba a atacar por detrás.

-Supongo que no me debes nada. Dije dándome la vuelta, guardando el arco en la espalda ya que no quedaba ningún demonio en la sala.
-Supongo que esto es todo. Dijo Breena limpiándose el sudor de la frente
-Menudo problema ¿Quien habrá abierto un portal? Dijo James mirando a Kraw dudoso ¿Y tú de donde haz salido brujo?
-Más respeto nephilim, me resulta extraño que en todo el tiempo que estuviste en Nueva York antes que Mía no te hubieras pasado por una de mis famosas fiestas. Resoplo el brujo
-No me junto con subterráneos. Dijo James con una sonrisa burlona
-Típico de un arrogante Nephilim. Kraw se acerco a mí y me tomo una mano -Ahora comprendo lo que me decías. Susurro
-Eh escuchado eso Subterráneo. Bufo James
-Me da igual, tengo que irme. Dijo Kraw levantando las manos.
-Gracias por salvarnos el culo. Dije
-Al menos ella sabe agradecer, de nada diosa. Dijo y luego abandono la habitación.
-¿Qué demonios fue eso? ¿De dónde lo conoces? Quiero explicaciones ya!. Dijo Stark
-Creo que lo que le molesto a James fue la última palabra "diosa". Río Dacon
-Cállate tu. Mascullo James
-Creo que debemos irnos ya. Sugirió Breena -Y que esta noche nos a salvado el culo un buen brujo y eso es todo, así que basta de tantos rodeos. Revoleo los ojos y salió de la habitación. Oí como James bufaba y susurraba algo por lo bajo pero decidí no hacerle caso y seguir a Breena.
En el callejón detrás de Pandemonium nos encontramos con Pamela la cual nos conto que había tenido una gran pelea con demonios también. Ya era bastante tarde y todos nos dirigimos al instituto como un gran grupo, la verdad me sentía muy a gusto con todos, cada uno tenía sus mañas no conocía muy bien a los tres chicos nuevos pero con tan solo con hablarles y mirarlos a los ojos sabia que escondían grandes historias de vida y es por eso que me sentía a gusto, porque por fin en la vida estaba entre personas que sabían bien que era pelear por estar vivo físicamente e interiormente.




(Fin de Situación, el relato continua en el santuario en el tema " Charlas en la nave")

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